Película Wonder

Familias,

Esta semana hemos encontrado una película que además de conmovedora, habla sobre los grandes valores que podemos inculcar a nuestros hijos como la amistad, la tolerancia y el respeto hacia los demás.

Se trata de “Wonder”, una película que desafía los tópicos del acoso escolar.

Basada en la novela de R.J. Palacio, cuenta la inspiradora historia de August Pullman, un niño de diez años que nació con unas malformaciones faciales que, hasta ahora, le han impedido asistir normalmente a la escuela. Sin embargo, todo cambiará cuando empiece a asistir al colegio.

No dudeis en verla con vuestros hijos, es una gran película para ver en familia. 100% recomendable.

‘Las aventuras de Tate’

‘Las aventuras de Tate’, un juego de niños para solucionar trastornos del habla y el lenguaje.

Jóvenes cordobeses desarrollan una aplicación pionera que se utiliza en colegios y gabinetes de logopedia

Entre el 12% y el 15% de los niños tienen algún trastorno en el lenguaje o el habla. Con ese dato en mente,un grupo de jóvenes emprendedores cordobeses han creado Las aventuras de Tate, una aplicación única en el mercado destinada a solucionar estos problemas en los más pequeños. Tecnología y logopedia se dan la mano así en esta APP que se utiliza ya tanto en colegios como en gabinetes especializados en corregir estos trastornos del lenguaje.

“Se trata de una herramienta de apoyo a madres, padres y profesionales de la educación que permite a los niños mejorar sus habilidades lingüísticas y comunicativas de una forma divertida”, señala Teresa Puerma, informática que ha desarrollado la aplicación. El juego, descargado en un dispositivo móvil, les permite ejercitarse y corregir estos trastornos de una manera divertida y, a la vez, eficaz.

El desarrollo tecnológico de esta aplicación ideada por jóvenes cordobeses utiliza algoritmos de reconocimiento facial y de movimientos de la boca, y a través de juegos como hacer que el niño se coma una fruta que aparece en la pantalla, se trabajan y ejercitan los movimientos bucales. Además, se incorporan ejercicios de soplo con juegos sobre la pantalla, que ayudan a mejorar la intención y la dirección de la respiración de los pequeños cuando hablan.

Las aventuras de Tate permite mejorar así las habilidades lingüísticas y comunicativas de niños, “sobre todo, de entre 4 y 6 años, que en esta etapa infantil empiezan a desarrollar el lenguaje y pueden encontrar dificultades”, señala María Dolores Criado, maestra de audición y lenguaje, promotora también de este juego.

Así, en colegios con educadores del lenguaje y en gabinetes de logopedia, la aplicación ya se utiliza sobre todo en niños con dislalia -que no pronuncian bien un fonema como puede ser la erre- hasta pequeños con Síndrome de Down que tienen dificultades para controlar órganos como la lengua a la hora de hablar.

La aplicación, que forma parte del Programa Minerva de Emprendimiento Tecnológico, utiliza así la innovación para superar las dificultades comunicativas de los mas pequeños, que con Las Aventuras de Tate se muestran “divertidos y motivados para trabajar” en la mejora de sus trastornos del habla.

Llega KiVa, el eficaz programa finlandés contra el acoso escolar

El colegio y los nuevos retos de la educación

El programa Kiva se ha implantado en el 90% de las escuelas finlandesas y, dado su éxito contra el acoso escolar, ha sido exportado a otros países de Europa.  Ahora aterriza en España y en castellano de la mano de la editorial Macmillan Iberia.

El acoso escolar entre iguales (bullying) y el ciberacoso (ciberbullying), son formas de violencia contra los niños y niñas cuya existencia no es novedosa en los centros educativos, ya que se sufre desde hace mucho tiempo.  Para que exista acoso, es necesario que haya intencionalidad por parte del agresor, frecuencia de los abusos y desequilibrio entre agresor y víctima, según define Save the Children en su estudio “Yo a eso no Juego”, Radiografía del acoso y ciberacoso en España.

Los números son alarmantes: Uno de cada 10 niños preguntados señala que ha sido víctima de acoso; un tercio reconoce haber agredido físicamente a otro compañero en los últimos dos meses y la mitad admite haber insultado. Cuando se les pregunta “¿por qué?”, en la mayoría de los casos la respuesta es “no sé”, según se desprende del estudio de Save the Children.

La violencia contra la infancia, que puede adoptar múltiples y cambiantes formas, nunca es justificable. 

Debemos ser inflexibles ante cualquier situación de acoso, independientemente de la gravedad de las lesiones, de las consecuencias sobre el desarrollo de los niños, de la persistencia, la duración o la aceptación social de una forma concreta de violencia.

Siempre que se habla de acoso escolar se señala al colegio, pero este no es el causante, ni el único lugar donde se gesta esta violencia. Sí es cierto que desde el colegio puede partir la solución, ya que la educación y el entorno educativo son claves para combatir este tipo de violencia.
Dentro del entorno educativo, hay diferentes iniciativas para prevenir el acoso escolar, una de estas iniciativas es el programa KiVa, acrónimo de Kiusaamista Vastaan, que significa “contra el acoso escolar” en finés; un método contra el acoso escolar a nivel nacional basado en la investigación para implementar en los centros escolares del país.

El Programa KiVa ha conseguido, en un periodo muy corto de tiempo, demostrar su eficacia a través de diversos estudios científicos reduciendo el acoso escolar así como la ansiedad y la depresión de los alumnos

La directora general de Macmillan Education Iberia, Marta Martínez, ha resaltado la importancia de la implementación de este programa en el sistema educativo español, ya que supondrá un beneficio social y contribuirá a la mejora generalizada del bienestar en el entorno educativo escolar.

¿Por qué funciona el programa KiVa? 

Desde su implementación en Finlandia, los efectos del programa han sido evaluados a través de numerosos estudios y demuestran que el bullying y la victimización han descendido.

Además de reducir las instancias de bullying, también tiene un efecto positivo sobre la apreciación de la escuela, la motivación académica y la ansiedad -además de fomentar las habilidades sociales e inteligencia emocional del alumnado-.

 

KiVa se ha desarrollado utilizando la investigación contemporánea, y es un proyecto basado en 3 aspectos que permiten tanto prevenir casos de acoso escolar, como abordar los que ya están ocurriendo de forma efectiva.

  1. Prevención: Es crucial, pero muchas veces no es suficiente para acabar con el bullying.
  2. Intervención: Esta, junto con el uso de ciertas herramientas son muy necesarias cuando un caso de acoso escolar sale a la luz.
  3. Seguimiento de la situación en el centro: para conocer los cambios que se van produciendo a medida que pasa el tiempo, lo que es posible gracias a las herramientas online que incluye el proyecto.

KiVa incluye tanto acciones globales como específicas.

  • Acciones globales: Lecciones de estudio y juegos online para todos los estudiantes. Se enfocan principalmente en prevenir el acoso escolar.
  • Acciones específicas: Se activan cuando surge un caso concreto. Están centradas en niños y adolescentes que se ven envueltos directamente en el acoso, ya sea como responsables, víctimas o como compañeros que se hayan visto amenazados por dar su apoyo a los afectados.

La implementación de KiVa en los centros se inicia con la formación de los docentes y equipos directivos en el correcto uso de todas las herramientas que incluye el programa.

Para más información visita http://www.kivaprogram.net/spain o contacta en: kiva@macmillan.es

La campaña ‘Hay niñas con pene y niños con vulva’, premiada en Barcelona

La iniciativa de la asociación de familias de menores en situación de transexualidad Chrysallis Euskal Herria ha obtenido tres premios en el XI Festival Internacional de Publicidad Social.

La campaña “Hay niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo”, promovida por la asociación de familias de menores en situación de transexualidad Chrysallis Euskal Herria, ha obtenido tres premios en el XI Festival Internacional de Publicidad Social.

Dicha campaña consistía en un cartel con un dibujo de cuatro niños -dos de ellos transexuales- desnudos, corriendo y sonriendo. Esta imagen, obra del ilustrador Kepa de Orbe, se colocó en las marquesinas de autobuses de San Sebastián, Vitoria, Bilbao y Pamplona, así como en el metro de Bilbao, del 10 al 16 de enero.

En un comunicado, Chrysallis Euskal Herria ha informado de que el cartel ha ganado los premios al Mejor Mensaje en proyecto o acción social; a la Mejor Eficacia en campaña publicitaria social, y a la Mejor Eficacia en pieza gráfica exterior social.

La asociación vasca encargó la campaña a la agencia de publicidad vizcaína Alan&Poe tras haber obtenido 30.000 dólares de un donante anónimo, y con el objetivo de dar visibilidad a “una realidad desconocida”, según se indica en la nota.

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No al bullying … estando juntos, no es lo mismo. Piedra, papel o tijera.

Que las diferencias no nos separen: ser emocionalmente inteligente significa ser sensible a la tolerancia, al respeto y al bien común por y para el bienestar.

“Los juegos son cosas de niños”, dice un conocido refrán, pero el juego piedra, papel y tijeras, fue utilizado para realizar una campaña contra el bullying.

El vídeo publicado en las redes sociales muestra en papel, piedra y tijera, como los principales personajes del clásico juego infantil, donde ellos se unen para salvar a sus compañeros del acoso escolar. Tijera es un buen amigo del papel, y este último rescató a piedra del bullying que le hacían sus compañeros.

Mi hija no es transgénero: es un muchachote

Familias, os dejamos un artículo publicado en el Diario Ara sobre los roles de género …

“Sólo quiero tenerlo claro -me dijo la maestra. Su hija quiere que la llamen niño, ¿verdad? ¿O es un niño que quiere que le digan niña? ¿Qué es exactamente? ”

Hice un gesto de reproche. Estoy acostumbrada a corregir los desconocidos, que siempre confunden mi hija de siete años con un niño. En el fondo, me encanta corregirlos, obligarles a replantearse su idea del aspecto que debe tener una niña. Pero ya hacía seis meses que mi hija asistía a la actividad extraescolar que impartía esa mujer.

“Es una niña”, le dije. La mujer no parecía muy convencida. “En serio. Es una niña, y cuando se refiera a ella puede decir que es una niña “.

Más tarde, cuando le comenté esta conversación a mi hija, me dijo: “Debería haber más niñas que fueran como yo, así se pondría de moda y los mayores no se equivocarían tanto”.

Mi hija lleva pantalones de chándal y camisetas. Lleva el pelo corto y alborotado (en la peluquería pidió que la dejaran como “el Luke Skywalker del episodio IV”). La mayoría de sus amigos -no todos, pero- son niños. Es aficionada al deporte y muy fuerte, es un sol, y una niña.

Y, en cambio, el pediatra, los maestros y gente que la conoce desde hace muchos años le preguntan si se considera un niño o le gustaría serlo, o si quiere que le digan niño.

En gran parte, esto está muy bien: demuestra una sensibilidad muy necesaria ante los problemas relacionados con la disidencia de género y los transgéneros. Que los adultos se lo pregunten es una muestra de consideración … al principio.

Pero cuando siguen dudando de su identidad sexual -y son escépticos ante su respuesta-, el mensaje que transmiten es que una niña no puede ir vestida ni actuar como ella.

Mi hija no está disconforme con su sexo biológico. Está disconforme con los roles de género. No encaja en el molde que los adultos -que precisamente hemos dejado de lado unos roles de género milenios, ahora que las mujeres trabajan fuera de casa y los hombres participan en los trabajos domésticas- imponemos aún a nuestros hijos.

Si los dejáramos solos, ¿los niños no llevarían nada de color rosa? (Es una pregunta retórica: el rosa se consideró un color masculino durante décadas.) ¿Y las niñas se negarían, por su propia naturaleza, a jugar con coches? Claro que no, pero si demuestran alguna inclinación por este tipo de cosas, las etiquetamos. En un cierto sentido, nos hemos vuelto más comprensivos con la disidencia de género, pero, en cambio, somos más restrictivos en cuanto a la imagen y lo que tiene que hacer un niño o una niña.

Hablemos claro: si mi hija empieza a tener la sensación de que la identidad sexual que siente como suya no coincide con la de su cuerpo, yo la apoyaré. Investigaré los bloqueadores hormonales que frenan la pubertad (más de lo que ya los he investigado). Le escucharé y tomaré decisiones en consecuencia, como hice cuando, por su tercer aniversario, me pidió una corbata y una camisa con botones. Entonces vio que su padre llevaba un blazer (por una vez en la vida) y con unos ojos como platos preguntó: “¿Qué es esto?”, Como si viera un arco iris doble en el cielo.

Estaba enamorada de un estilo. Este estilo ha evolucionado: lamentablemente ha pasado de la corbata y americana de Patti Smith en una camiseta manchada y pantalones de chándal. Pero siempre ha sido sólo un estilo, aunque rechazara las princesitas (cosa que me encantaba) y sólo estuviera dispuesta a jugar a papas y mamas con niños y niñas con la condición de hacer de perro o policía.

Quiero que los niños transgénero tengan suficiente libertad y seguridad para ser lo que son. También quiero que los adultos tengan una idea bastante flexible de los roles de género para que una niña de 7 años pueda vestirse como “un niño” y no le pregunten -las personas que ya la conocen, no los desconocidos- si es un niño.

He aquí el mensaje que le quiero transmitir a mi hija: eres una niña fantástica porque no cedes a las presiones para que te comportes y te vistas de otra manera. Quiero que esté orgullosa de ser una niña.

Y ya empieza a estarlo. Ya está atenta a los derechos de las mujeres. No entiende por qué hay equipos deportivos separados para hombres y mujeres, ni por qué las mujeres ganan menos dinero y no dirigen el país. Se identifica como muchachote porque es lo que le dicen algunos compañeros de escuela, aunque también se pregunta: “¿Por qué un muchachote?” Cuando le dicen que ha ido al lavabo que no le corresponde, les dice: “Soy una niña “. Y invariablemente le contestan: “Ah, de acuerdo”.

Las criaturas lo entienden. Pero los adultos no. Además de aplaudir la diversidad de identidades sexuales y de género, también debemos aplaudir las niñas que son algo muchachote y se sitúan fuera de los estrechos límites impuestos por los roles de género. No les digamos que no son niñas.

Mi hija está contenta de su cuerpo y se siente cómoda con su aspecto, mil veces más contenta y cómoda de lo que yo he estado nunca. Es mi héroe. O, mejor dicho, mi heroína.

Ref. Artículo Diario Ahora – Autora: Lisa Selin Davis

Trabajando las emociones

Conocer nuestro propio repertorio emocional y el del otro no es tarea fácil. No hablemos ya de regular esas emociones para que no nos perjudiquen, a nosotros o a nuestras relaciones con los demás. A veces la manera en que canalizamos y expresamos las emociones no es la más adaptativa y nos produce malestar y problemas de relación con el otro.

Si eso nos sucede a los adultos, imaginemos a los niños. A menudo los niños presentan déficits en habilidades sociales secundarios a otras problemáticas como trastorno por déficit de atención e hiperactividad, trastornos generalizados del desarrollo, trastornos de conducta…. En otros casos simplemente es un problema madurativo, o de aprendizaje.

Por eso en ocasiones los padres necesitamos enseñar más explicitamente habilidades sociales, y el primer paso es reconocer e identificar las emociones, tanto en uno mismo como en el otro.

Para ello os dejamos estos recursos que podéis utilizar en casa para enseñar a los peques qué emoción está sintiendo en un momento determinado, o cuál cree que estáis sintiendo vosotros como consecuencia de sus actos, por ejemplo.

Otra idea es buscar en la prensa fotos de personas sonriendo, llorando, enfadados….y que el niño identifique qué emoción corresponde a cada expresión facial. Otra sugerencia es jugar al role playing: crear pequeñas situaciones sociales en las que el niño tenga que ponerse en el lugar del otro e identificar qué está sintiendo.

Artículo: El Blog de Ursula Perona – Psicología Clínica Infato Juvenil (http://www.ursulaperona.com/2014/12/trabajando-las-emociones.html)

Día Mundial contra el Acoso Escolar

El 2 de mayo es el día Mundial Contra el Bullying o Acoso Escolar.
Os presentamos a la psicóloga de la Fundación ANAR que ayuda a menores, familias y amigos contra el acoso escolar.

Al otro lado del teléfono contra el acoso escolar: “Me encuentro a niños que llevan sufriendo mucho tiempo”

Yanire es la voz que está al otro lado cuando un niño o niña que sufre acoso escolar llama al teléfono de la Fundación ANAR pidiendo ayuda. Lleva seis años descolgando el aparato y escuchan a los menores que eligen esta vía para romper la barrera del miedo a contar lo que les pasa. También llaman muchas familias, sobre todo madres, que, dice la psicóloga, “sufren las mismas secuelas que las víctimas”.

Este recurso está en marcha desde 1994 y desde noviembre funciona en simultáneo al que ha puesto en marcha el Gobierno para el mismo fin. ANAR funciona como un primer cortafuegos para escuchar y orientar, “pero no pretendemos hacer las veces de terapia porque eso no se hace por un teléfono”, asegura la psicóloga.

¿Qué se encuentra cuando descuelga el teléfono?

Me encuentro a niños y niñas que llevan sufriendo mucho tiempo, con tristeza y angustia. Normalmente la situación lleva alargándose un tiempo, no es reciente. También a familias o a amigos de las víctimas. Muchos nos dicen que no pueden más y están desorientados sobre qué pueden o deben hacer. Para ellos es un paso gigante porque se están decidiendo a contar a una persona adulta que no conocen de nada algo que les afecta mucho.

¿Les cuesta contarlo?

A muchos, sí. De hecho es muy común que hagan un primer acercamiento para ver qué pasa, explorar qué es esto del teléfono. Y luego volver a llamar tiempo más tarde. Nosotras hacemos informes de todos los casos, aunque no los identificamos porque ni siquiera nos aparece el número desde el que llaman, para que si vuelven a contactar no tengan la sensación de que tienen que empezar a contar de cero.

Cada caso es un mundo y requiere una valoración que hacemos en equipo. No podríamos orientar un niño a dar un paso si no sabemos si en su casa está protegido, si sus padres pueden dar pasos frente al colegio, si tienen profe con el que tene confianza. Vamos dirigiendo las preguntas y, en función de lo que nos cuentan, damos prioridad a un aspecto u otro, siempre con preguntas abiertas.

¿Y cómo se responde a un menor devastado por el acoso?

Somos un equipo de psicólogos que nos hemos formado para esto. Lo más importante, creo, es la calidez en el tono de la voz para generar un ambiente de confianza. Intentamos que la persona se vaya sintiendo cómoda y se tome todo el tiempo que necesita para contar lo que quiera contar, respetando sus silencios y gestionando las preguntas respetando sus ritmos.

¿Sienten culpa?

Normalmente tienen la autoestima baja y muchas inseguridades. Intentamos dotarles de recursos para empoderarles y que entiendan  que lo que pasa no es culpa suya. Reforzar que si se está sintiendo triste, ha hecho muy bien al contarlo. A veces nos toca contener.

¿Solo escuchan o también intervienen y avisan a quien corresponda?

Nuestra acción se basa sobre todo en escuchar y dirigir, explicarles a dónde pueden acudir. Tenemos varios niveles de intervención: el primero es la exploración y la búsqueda de apoyos en el entorno del menor, que es fundamental; el segundo, si se llega a él, la derivación a nuestro departamento de recursos sociales y jurídicos; el tercero, si no hay apoyos o en casos muy graves, intervenimos con servicios sociales o de protección del menor. En cualquier caso, nada es un ‘abc’. Orientamos todo lo que podemos y empoderamos, pero no estamos aquí para sustituir a una terapia presencial.

¿Llaman muchas madres y padres?

Sí, existe un teléfono para adultos y llaman sobre todo madres. Pero también abuelos o amigos. Para todos ellos es muy doloroso llevar a los niños a un centro escolar y que le estén acosando. Cuando encuentran alguien que les orienta, les tranquiliza. Pero hay secuelas, de hecho, detectamos en ellos las mismas que tienen los niños y niñas: tristeza, ansiedad, angustia, inseguridad… Encontramos a familias muy preocupadas que en muchos casos no se sienten respaldadas por el centro escolar de sus hijos. Lo viven desde esa perspectiva de: “Mi hijo está sufriendo y no se hace nada”. Con frustración.

¿Ha atendido a familias de acosadores?

Sí, también. Padres o madres de adolescentes sancionados por acoso. Al final, se están comportando de forma agresiva por algún motivo. Si utilizan la violencia como recursos, intentamos indagar, con ellos, en por qué. Por qué no puede ponerse en el lugar de la persona a la que hace sufrir. Y siempre les redirigimos a profesionales específicos para que puedan trabajar con ellos.

¿Hoy recibe más llamadas que hace seis años?

Muchísimas más.

¿Hay más acoso o es más visible?

No sé si hay más acoso, pero sí que cuando no le pones nombre a algo, si no sabes que te está pasando a ti, le quitas importancia a la violencia. Al final eso hace que no pidas ayuda. Darlo a conocer, que la gente sepa de qué estamos hablando y sepa sus características te ayuda a identificarlo si lo vives o si lo ves en tu entorno.

¿Se está empezando a romper el silencio?

El último informe que hemos hecho con la muestra de los casos que nos llegan a través del teléfono dice que sí, pero esto es solo una muestra. No extrapolable a todo. Con lo que hemos podido analizar vemos, y así lo percibimos también las personas que cogemos el teléfono, que los amigos y compañeros de la víctima de acoso reaccionan más. Y el papel de los espectadores es importantísimo.

En su último estudio, ANAR dice que los casos que han atendido son más graves y afectan a niños más pequeños.

Volvemos al tema de la muestra. Es lo que hemos visto por lo que conocemos y sí tenemos esa percepción de que hay más violencia física. Aunque lo más recurrente siguen siendo los insultos, las humillaciones… en clase y a través de las redes, lo que provoca que no solo sufra en el entorno escolar sino también fuera. Y eso complica las cosas.

Cortometrajes que educan

Desde hace ya tiempo, es difícil tener a los niños alejados de la televisión, pero no todas las películas o imágenes son dañinas para los niños.

Hoy os mostramos cortometrajes que resultan realmente educativos que muestran la importancia de valores tan necesarios en la vida como la empatía, el respeto, la amistad o la tolerancia.

65 cortometrajes para educar en valores

La transexualidad en la infancia.

Historicamente se ha asociado la transexualidad al mundo de los adultos, pero cada vez hay más niños y niñas que, desde bien pequeños, expresan claramente su disconformidad con el género con el que nacieron.

A día de hoy, el conocimiento ha avanzado lo suficiente para entender que esto no es ni una enfermedad, ni un trastorno; que es una variante más de la diversidad humana.

Todas y todos tenemos rasgos de ambos sexos. Y si bien no es lo más frecuente, la sexuación cerebral puede darse en una dirección, y la sexuación genital en otra. Es el caso de las niñas con pene y los niños con vulva.

Cuando se desconoce la realidad de la transexualidad, a muchos de los menores a los que al nacer se les asignó un sexo equivocado en atención a sus genitales, se les niega la posibilidad de vivirse como el niño o la niña que en realidad son.

Lo que un niño o una niña en esta situación necesita, como todos los demás, es que su entorno sea capaz de escucharle, de aceptarle y de amarle tal y como es. De acompañarle en su proceso vital, que quizás por su condición tenga sus particulares complicaciones.

Queremos que puedan desarrollarse, que puedan jugar, aprender, crecer. Que puedan sonreír. Que puedan desplegar su ser al máximo de sus posibilidades. Que puedan vivir. Que puedan ser. Para ello, sus familias deben caminar a su lado. Y necesitan que tanto la comunidad educativa, como los profesionales de la salud y todo el entorno social nos de la mano en esta aventura.

Os dejamos un extracto del documental “Transit” emitido por TV3 , que de adentra en la realidad de los menores transexuales:

 

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